Regenerar significa mejorar o restablecer las características originales de algo. En este caso hablamos del rostro. La cara es un espacio delicado y continuamente expuesto donde se refleja el paso del tiempo de forma inequívoca. Pero también se refleja en él nuestra identidad.

Por eso, a pesar de que queramos restablecer la calidad, tersura y jugosidad de nuestro rostro, los tratamientos faciales de rejuvenecimiento deben ser sumamente fieles a quienes somos. Jóvenes, guapas, pero ante todo, auténticas. (Y auténticos, por supuesto)

Parece obvio señalar que para que un tratamiento tenga un resultado natural debe efectuarse con productos naturales. Pero la medicina regenerativa nos muestra que así es. Porqué, ¿qué hay más natural que nuestra propia grasa y nuestra propia sangre?

El rostro pierde elasticidad, se arruga, se seca, se cae… Y eso sucede porque pierde grasa, grosor, colágeno. Pero tenemos buenas noticias: nuestro cuerpo nos ofrece esos elementos en cantidades inagotables para que los repongamos. Se trata de aislarlos de las zonas que no lo necesitan y aplicarlos en las zonas afectadas.

El tratamiento se efectúa mediante micropunciones con lo que no es necesario el paso por quirófano. Los efectos son prácticamente inmediatos y de 4 a 6 veces más duraderos que la infiltración de productos sintéticos o reabsorvibles. Y en algunos casos, incluso permanentes, ya que estos elementos siguen su ciclo vital en esa parte del rostro que se ha degenerado.

CON ESTE TRATAMIENTO SE LOGRA:

Eliminación de ojeras

Corrección y eliminación de arrugas de expresión

Corrección y eliminación arrugas perilabiales

Tratamiento de la flacidez cutánea

Revoluminización facial

TIPOS DE TRATAMIENTO:

Regeneración cutánea con plasma (PRP)

En la última década se ha aplicado esta técnica en lesiones cutáneas y en diferentes especialidades médicas con resultados espectaculares.

La regeneración cutánea con plasma rico en plaquetas (PRP) consiste en secretar un conjunto de proteínas en el lugar afectado. Las plaquetas estimulan la síntesis de colágeno, elastina y proteinglicanos. Y además favorecen el proceso de fabricación de nuevos vasos sanguíneos.

Sobre la piel envejecida produce importantes cambios: restaura la vitalidad cutánea, aumenta el grosor de la piel, recupera su elasticidad y mejora la circulación sanguínea incrementando la tersura y aspecto joven.

La técnica consiste en la extracción de una muestra de sangre que se centrifuga para obtener una alta concentración de plaquetas. A continuación se infiltra en las zonas afectadas a través de micropunciones.

En unas horas la piel se recupera de las punciones y se inicia el proceso de regeneración. Se empiezan a ver los resultados a partir de los 15-20 días, que es el tiempo necesario para la fabricación de nuevo colágeno y elastina..

Regeneración cutánea con grasa autóloga

A cierta edad se dice que tenemos que elegir entre tener buena cara o estar delgados. Eso se debe a que el rostro, con la edad, pierde grasa y en cuanto perdemos peso tenemos esa sensación de que “se vacía” y se demacra. Ojeras, pómulos bajos, piel colgante…

La regeneración cutánea con grasa autóloga consiste en injertar grasa del propio paciente en esas zonas que han quedado vacías o secas, recuperando la jugosidad y tersura originales.

Los estudios en laboratorio demuestran además que los injertos de grasa no sólo se componen de adipocitos, si no que contienen células con capacidad regenerativa  y actúan donde el tejido ha ido perdiendo o se ha ido atrofiando con la edad.

Los efectos son muy evidentes: regeneración del tejido, aumento del grosor cutáneo y prevención del adelgazamiento de la epidermis, disminuyendo la profundidad de las arrugas o logrando su desaparición.

Existen varios tipo de injerto, en función del la zona corporal a tratar o del tipo de regeneración deseada.